El gato con gatas alfonso zayas online dating sex dating in crystal lake illinois

La violación del pacto en virtud del cual rindió éste sus ar- mas, es una más entre las muchas que ennegrecen las páginas de la historia de la dominación española en América desde la época de la Conquista hasta nuestros días. m., se llegó á las 11% á Lou Indios, donde se almorzó y salimos á las 2% p. Con- ducidos á presencia del General en Jefe éste les dijo que no te- mieran nada, que serían tratados con las consideraciones debi- das; "que nosotros los cubanos, al caído le extendemos la mano". fueron puestos en libertad los prisioneros y curado el herido Lorenzo Hernández, dándoseles café. encontramos al citado General, con la fuer- za invasora ascendente á unos tres mil hombres, en el lugar cono- cido por San Juan. se mandó formar las fuerzas, lo que se efectuó, formando un inmenso cuadro. Se desmontaron algunos escuadrones con el fin de tomar posiciones y hacer fuego á una loma en que había aparecido el enemigo. La columna acam- pó en el mismo terreno y se dejaron secciones de tiradores para que la hostilizaran toda la noche ; la impedimenta se retiró á un lugar distante y seguro, lo mismo que el hospital de sangre. El enemigo logró rebasar la loma al retirarnos y seguir nuestro rastro. Se ocuparon más de cien armas de infantería siste- ma maüser, varias acémilas, dos cargadas de parque, machetes, revólvers, correajes, el dinero para la paga de la columna y el archivo de ella. Durante la marcha se incendiaron los cañaverales que se hallaban al paso. Al pasar por el para- dero de Medina se encontró una locomotora con 12 carros de pa- 109 sajeros que habían servido para llevar tropas á Corral Falso. Acampamos á las 5 de la tarde en la colonia de Navarrete, en Jagüey Grande. Acampamos en la Cié- naga de Zapata á las 10 de la noche. Pasamos por los ingenios "Santa María", "Elizalde" y otros; se quemaron los campos de caña de todas esas fincas,. El general Sánchez, con el general Castillo y sus fuerzas, marchan á vanguardia á las 6 de la mañana. Tendré especial cuidado en comunicar á usted todo lo que de interés ocurra por estas comarcas, según me lo ordenó el general Sánchez al separarse en marcha para Sancti Spíritus. La codicia, la crueldad, y la mala fe se evidencian en todos los hechos que ella nos relata desde Pizarro hasta Weyler, pasando por Zuazola, Morales, An- toñanzas, Morillo, O'Donnell, Concha, Valmaseda, González Boet, Burriel, Durante y Fonsdeviela, para no mentar sino unos po- cos. en Mabujina (Trinidad), donde estaba el general Suárez con fuerzas. Dispuso que se les recogiese el armamento y equipo de guerra, devolviéndoles sus ropas y demás prendas. A las 12 del día, teniendo noticias de que el mayor general Antonio Maceo se encontraba cerca, emprendimos marcha en su busca. También venía con él el Gobierno de la Re- pública y su digno Presidente Salvador Cisneros. Al toque de clarines y cornetas y á los acordes de la banda de música entraron el Presidente y demás que constituían el Go- bierno y nuestros generales Máximo Gómez y Antonio Maceo. El General en Jefe tomó la palabra saludando á todos, orien- tales y camagüeyanos, y dijo: "que la guerra comenzaba ahora; que no desmayáramos, siguiendo siempre adelante". La vanguardia iba mandada por el mayor general Serafín Sánchez. La exploración practicada en Pablo Prieto resultó inútil, puesto que no había tropa alguna en dicho punto. El mayor gene- ral Sánchez y el brigadier Castillo, con una sección de infan- tería, formaron también una línea de fuego sobre el flanco de- recho. No cesa el fuego durante este día, con más ó menos intervalos. emprendió marcha la columna bajo las inmediatas órdenes del General en Jefe, quedando el resto á las de los generales Maceo y Sánchez, combatiendo con el enemi- go que persiste en seguir nuestro rastro. Transcurrida una hora llegó una fuerza españo- 107 la conducida por la locomotora del ingenio. Castillo, con parte de las fuerzas, batieron al enemigo durante dos horas hasta que cesaron los fuegos. emprendió el General en Jefe la mar- cha con la columna invasora y á las 2 p. Se incendiaron los carros y se puso en movimiento la máquina, abriendo la válvula, con rumbo hacia Navajas, arrastrando con- sigo los carros incendiados. Acampamos á las 7 de la noche en el demolido ingenio "La Em- presa", en Corral Falso. A las 9 de la misma quedaron instalados los heridos que con- ducíamos, en un lugar conveniente. Violado el pacto, pretendióse reducir á per- pétua prisión al legendario paladín, y hubieran llevado á cabo su desleal propósito los gobernantes españoles, á no impedirlo el General Castillo de la manera que en este libro describe. El día 21 se ordenó al teniente coronel José Miguel Gómez con el regimiento " Máximo Gómez", que relevara la fuerza que durante la noche y el día anterior había estado asediando al ene- migo encerrado en el fuerte. m., se intentó incendiar el fuerte, sin resultado alguno. Se percibían muy distantes los fuegos que el comandante Simón Reyes, con 20 números de las fuerzas del regimiento ' ' Má- ximo Gómez", le hacía á la columna en marcha; al llegar ésta á las inmediaciones del fuerte de Río Grande, le salió al encuentro el teniente coronel José Miguel Gómez, con el resto de la fuerza de su regimiento, combatiendo como cerca de una hora, retirán- dose el enemigo al oscurecer, volviendo á ocupar su puesto el te- niente coronel J. m., hacia la finca "El Guayo", donde se acampó á las 6y 2 p. El teniente Elizardo Frías con cuatro números recibió orden de seguir de cerca la pista al enemigo; descubiertos por la columna enemiga, prepararon 101 una emboscada en la que cayeron los nuestros, muriendo allí el soldado G-abino González, herido el teniente Frías que cayó pri- sionero, falleciendo antes de llegar á Hicotea ; dicen que su cadá- ver fué enterrado en el cementerio de ese lugar. se tuvo noticias de que una columna española se encontraba por Arroyo Blanco, por lo que se despacharon exploradores. Salieron el teniente coronel Legón y el capitán Ro- dríguez, para batir al enemigo caso de encontrarle. Dícese que al sentir dicho Comandante el fuego sostenido en el día de ayer por nuestros exploradores, salió con una pareja á tirotearlos. Presentó á los ciudadanos cabo José Pérez y soldado Amado Ortiz, como los que valerosamente recogieron á su heroico jefe. mandó éste á su ayudante comunicando que la columna enemiga se había visto obligada á contramarchar á causa de las numerosas bajas que se le habían hecho, pues cayó en todas las emboscadas que de antemano se le habían preparado en el camino. salió el General en Jefe en marcha con toda la columna invasora, acampando en Las Lomitas á las 2 p. El general Sánchez se incorporó á las 9 de la misma noche. Siguió un profundo silencio, roto por el General en J efe al ordenar que lla- maran al Lugarteniente general Antonio Maceo. Los generales Máximo Gómez y Serafín Sánchez se separa- ron de la columna con sus escoltas y algunos números más y to- maron el pueblo del Roque. Se in- timó á 40 voluntarios que estaban de guarnición en el ingenio " Diana", que hicieran entrega de las armas, rindiéndose y deján- dolos en libertad. pa- samos por el fuerte que estaba situado en el caserío llamado de la Entrada. cruzamos la línea férrea, arrancándole algu- nos railes. Nos retira- mos los de caballería, conduciendo los heridos. A las 8 de la mañana se sintió una descarga hacia van- guardia. Se oficia al capitán Felipe Peña que se ponga en marcha in- mediatamente con dirección á este Cuartel General de la Brigada, con toda la fuerza de su mando, así como las pertenecientes á las brigadas de "Sagua", "Villa Clara." y " Cienfuegos", que, se- gún noticias verdaderas, pululan por el territorio ó jurisdicción de Cienfuegos, respetando los salvoconductos á los que los pose- yeren. Mi respetado General: Debo de poner en su alto conocimiento que con fecha 10 del presente fui nombrado, en comisión, Jefe interino de la Brigada de Cienfuegos, para su reorganización, por el Mayor General Se- rafín Sánchez, Jefe del Cuarto Cuerpo de Ejército. — Se oficia al capitán Manuel Torres, autorizándo- lo para que reclute los individuos pertenecientes á esta Brigada, la de "Sagua" y "Villa Clara", que merodean por la jurisdic- ción de Cienfuegos. 115 También se servirá usted remitirme los 18 números armados que reclutó, con sus machetes y revólvers; en igualdad de cir- cunstancias procederé á la recíproca. Y he aquí un motivo más de aplauso y de reconocimiento para el generoso extranjero que ha venido consagrando desde su mocedad todos los momentos de su vida á la libertad, á la inde- pendencia y al progreso de nuestra amada patria, adoptándola por suya. Toda la noche se oía el fuego de fusilería de ambas partes, y cuando éste se calmaba, volvía la fuerza cubana á romper el silencio con sus descargas. En este mismo día fué herido el brigadier Joaquín Castillo, jefe de la brigada de Sancti Spíritus, habiendo sido trasladado en camilla, para su curación, á un lugar adecuado. Se ha confirmado que el teniente Elizardo Frías murió en una emboscada. A las 6y 2 de la mañana salió para su zona el coronel Rosendo García con su escolta y el escuadrón 1.° del regimiento " Honorato". Al pasar la trocha enemiga por Sabana la Palma, se le rompió fuego y contestándoles ellos cayó de su caballo. Ordena que ambos fuesen ascendidos á su grado inmediato. se le incorpora el Lugarteniente general Antonio Ma- ceo, quedando el general Sánchez encargado de cubrir la reta- guardia. Fueron tantas sus bajas, que tuvieron que conducir los heridos en carretas. Llegado éste le manifestó "que era muy poco el parque que quedaba"; á lo que respondió Maceo : ' ' á nosotros con el machete nos basta para ven- cer al enemigo". Se quemaron las cañas de dicho ingenio " Diana", así como las del "Santa María", de Ponce. De dicho fuerte nos hicieron fuego; nos separaba un cañaveral. El mayor gene- ral Serafín Sánchez y el brigadier Castillo, con fuerzas de las Villas, ocuparon la vanguardia. El brigadier Zayas, que se había separado á una co- misión, se incorpora en la marcha, y comunica haber tomado por rendición el fuerte "Caraballo". Acampamos á las 4 de la tarde en el in- genio central "Indio", á una legua de Aguada de Pasajeros. La infantería que- dó apostada en el ingenio ' ' Godínez ", y al avanzar el enemigo le 110 rompió el fuego obligándole á retirarse. Era la columna con quien nos batimos el día anterior, que seguía el mismo camino que nosotros, la cual se hallaba em- boscada y había hecho fuego á unos exploradores nuestros. y al pasar por la finca "El Escorial" nos rompió fuego una columna que estaba emboscada tras una cerca de piedra. También me honro en comunicarle que la infantería orien- tal está acampada aquí, y su Jefe, el brigadier Banderas, anda por Trinidad, supongo tenga autorización para ello, solicitando dinero de los dueños de los ingenios, no sé con qué fin; necesi- tándose allá donde usted se encuentra esta fuerza fresca y dis- ponible. Aplauso y reconocimiento que ha de hacerse extensi- vo á los nobilísimos caballeros ingleses James O'Kelli, Mr. También fueron heridos cuatro números del regimiento " Honorato". El Jefe de la columna recogió el cadáver y le dió sepultura en Hicotea. A las seis de la tarde llegaron unos exploradores que habían tiroteado una columna enemiga en Perejil, la que siguió por el ca- mino de Jatibonico. No pu- do ser recogido en el acto por sus compañeros, por haber cargado el enemigo. A las seis de la tarde fueron remitidos por el ciudadano co- mandante Simón Reyes cinco prisioneros, los cuales pertenecían al regimiento de caballería de "Numancia". emprendió marcha el General en Jefe con su columna y acampó á las 10y 2 en Boca del Toro. emprendió marcha parte de la colum- na con el General en Jefe, quedando el resto de la misma comba- tiendo á las órdenes del Lugarteniente general Antonio Maceo. En esta noche llegó el coronel Núñez con toda su fuerza y el coronel Alfredo Regó. Entonces el General en Jefe dijo: "Pues ade- lante, General; si se avista al enemigo, un tiro y al machete". Pasando por el ingenio "Andreita", de Montalvo, serían próximamente las 12 p. Era que pasaba una columna enemiga por el camino de Mal Tiempo y la vanguardia de la fuerza invasora se tiroteó con ella, generalizándose el combate en el mismo terreno. En esta finca había cuatro planchas y carretas cargadas de caña, que también se incendiaron. La falta de un práctico nos hizo cargar por dentro del cañaveral, suponiendo que fuese una guerrilla emboscada. Acampamos á las 8 de la noche en una colonia cerca de Coabilla. Nues- tras fuerzas invasoras continuaron marcha, desviándose de aquel camino en donde estaba emboscado el enemigo. Continuamos la marcha sin hacer caso á esos fuegos. La columna desistió de hostili- zarnos la retaguardia. se giró una visita de inspección por el general Sánchez al hospital de sangre, sito en Ciénaga. Sigue para ese centro el general José María Aguirre, á po- nerse á sus órdenes. Morier y demás que pusieron toda su influencia al servicio de la huma- nitaria obra de sacar de su prisión al traicionado General. A juzgar por los rastros de sangre, vendajes, etc., que se vieron en el camino, es de supo- nerse que la columna llevara numerosas bajas. De esta escaramuza resultó herido un sol- dado del 2.° escuadrón del regimiento "Honorato". A las 214 de la tarde levantamos el campamento, llegando á las 4^2 al lugar conocido por La Majagua. Parece que estos individuos se separaron del grueso de su fuerza con intención de requisar caballos, habiendo caído en poder de los nuestros. A la una menos cuarto se tocó formación por sentirse fuego con un retén puesto sobre nuestro rastro. Los heridos fueron trasladados á su destino y á las 4 p. se acam- 106 pó en el lugar conocido por El Quirro. Fué tan rápido, que las fuerzas cubanas cargaron al machete en esos momentos derrotando completamente á la columna, compuesta de 1,000 hombres, la que dejó en el campo de batalla 102 muertos al machete. Se destruyeron railes de la lí- nea de Sabanilla y de Cárdenas y Júcaro. Tu- vimos 5 heridos, entre ellos el capitán Rafael Sorí, del tercer escuadrón del regimiento "Honorato". Nuestra infantería se emboscó para contener la columna, caso de que intentara hos- tilizarnos la retaguardia. Según noticias, era el coronel Molina el Jefe de ella. Le he proporcionado una escolta que lo diri- ja hasta la jurisdicción de Colón, en donde se halla el coronel Francisco Pérez, Jefe hoy de esa Brigada, para que á su vez le dé una escolta, devolviendo la de esta Brigada, á fin de que lo conduzca al lugar donde usted se halla. Infante; "De la Habana á Chafarinas", por Ambrosio López. Este fué un acto verdaderamente solemne ; confirmó una vez más el entusiasmo y unión que reinaban en las filas libertadoras. A las seis ordenó el General en Jefe que se le diera un práctico al general Castillo para que hiciera un reconocimiento en el campo del com- bate ; reconocido éste se encontró otro muerto de bala del enemigo, que parece salió herido grave y murió luego, ocupándose el maü- ser y demás equipo. Después de realizar un minucioso reconocimiento se retiró el brigadier Casti- llo con su ayudante, capitán Alfredo Pié, los números armados y el práctico, y al llegar al paso del río por donde debían vadearlo, se enfrentaron con las fuerzas del brigadier Juan Bruno Zayas; después de reconocidas, se saludaron é incorporadas, marcharon unidas; pues el brigadier Zayas regresaba de practicar otra ope- ración militar y venía á incorporarse al General en Jefe y á la columna invasora que estaba acampada en el punto conocido por Los Melones. La columna invasora tenía en aquellos momentos poco más de tres mil hombres. Se le dio la vanguardia por ser su« fuer- zas prácticas del lugar. Antes de la hora indicada, pasó el general Castillo á solicitar quedarse en el ejército invasor; pero el General en Jefe le dijo que era indispensable regresara á las Villas, para que ayudase al general Sánchez en la organización é instrucciones que llevaba. VI una de tantas, aunque de menos funestas consecuencias que la llevada á cabo por Morales en Cartagena de Indias, donde entre- gó á la cuchilla á los inclaustrados del Convento de La Merced é hizo degollar á orillas del mar 400 personas, entre las que se contaban mujeres, niños y sexagenarios, después de ofrecerles se- guridad si se presentaban ; que la de Morillo en Santa Fe hacien- do perecer 600 personas indultadas por La Torre á nombre del Rey, y finalmente, que la efectuada contra Augusto Arango y otro parlamentario asesinados en Puerto Príncipe á pesar de los salvoconductos que portaban. A las l l / 2 emprendimos marcha, acampando á las 10y 2 en La Reforma. A las iy 2 se tuvo noticias de que una columna como de 1,500 hombres se dirigía al campamento. Al pasar cerca del pueblo de Fomento nos hicieron disparos de uno de los fortines allí existentes. Yendo en marcha, se sintieron por vanguardia varios tiros, por lo que se mandó que una sección de caballería hiciera un reconocimiento, encontrándose ésta con una guerrilla española que iba en marcha. En la huida dejaron los guerrilleros nueve muertos en nues- tro poder. acampó la columna invasora en el demolido in- genio ' 'Amalia", inmediato á Lajas.

HABANA IMPRENTA Y PAPELERIA DE RAMBLA Y BOUZA OBISPO NUMEROS 38 Y 85 1910 EDUARDO POS/IOA 3 PARA LA HISTORIA DE CUBA AUTOBIOGRAFIA DEL GENERAL José Rogelio Castillo y Zúfliga. Hicieron uso de la palabra: brigadier José Ro- gelio Castillo, Dres. Allí se ocuparon cinco revólvers de ordenanza, cinco tercerolas con su parque correspondiente y parte del archivo de ese puesto. Con esta misma fecha se ofició á varios oficiales de la briga- da de Cienfuegos, que se sabía su paradero, para que se presen- taran á este Centro, solos ó con las fuerzas ó números armados de la Brigada, que estuvieren ó encontraren en su tránsito, perte- necientes á la misma y que no llevaren salvoconducto. a Brigada de Cienfuegos, al objeto de elegir los puntos que estimare convenientes para la plantación de ellos den- tro de la jurisdicción de la Brigada ; informando dónde están es- tablecidos los ya instalados, si los hay, y recogiendo á todos los individuos artesanos que estuvieren en las Prefecturas de esta Brigada, pidiéndoselos á dicha autoridad si no los tuviese ocupa- dos; á los que pertenezcan al Ejército, si fueren necesarios para su cometido, haga petición de ellos á su Jefe inmediato, para cu- yo efecto se ha oficiado ya dando las órdenes oportunas ; pues de- be usted comprender que los predios hacen ya notable falta y to- do individuo inútil para las armas está en el deber de ocuparse sirviendo en esos trabajos.

Esto prueba que no fué veraz en su expresión el poeta que en cierta oda premiada en unos juegos florales del Liceo de Ma- tanzas (1) dijo que: "Si tinta vió en propia sangre — y para siempre extinta — su raza el Continente Americano, — no del sober- bio hispano, — culpa del tiempo fué." No ; no fué culpa del tiempo, sino cualidad étnica. Se ordenó recoger toda la carga, en pre- visión de un ataque. Resultó herido uno de los soldados de la van- guardia. Al cruzar nuestra columna por el lugar conocido por "La Casa de Tejas" y estando acampando en el mismo una columna española, se trabó un vivo tiroteo entre ésta y nuestra retaguardia. Parece que antes del encuentro esos guerrilleros ha- bían capturado á algún cubano y lo habían asesinado.

Dígalo sino el decreto de reconcentración dictado por el General Weyler, á consecuencia del cual precieron, en menos de dos años (1896 y 1897), cuatrocientas treinta mil personas, en su mayor parte an- cianos, mujeres y niños. en Palo-prieto numerosas fuerzas enemigas; nos retiramos con nuestro corto número al Quemado Grande, donde acampamos á la l! No habiéndose verificado éste, se despacha- ron tiradores para que la hostilizaran, ordenando el General en Jefe volviese todo á su respectivo sitio. El General en Jefe dispuso que las avanzadas quedasen en sus pues- tos para que, dado el caso de que el enemigo llegase al campa- mento que abandonábamos, fuese atacado por las mismas. El Mayor General Serafín Sánchez marcha á vanguardia con las fuerzas de las Villas y detrás el Gobierno y la impedimenta, ocupando 104 la retaguardia las fuerzas orientales. Se separó el te- niente coronel Legón con el segundo escuadrón del regimiento '* Honorato". La vanguardia y el grueso de nuestra fuerza continuaron la marcha, acampando á las 5 p.

El General Castillo se propone llenarlos y dejar la tarea de hacerlos públicos á algunos de sus descendientes cuando se haya extin- guido la actual generación, pues existiendo todavía muchos de los que fueron actores en ellos, no cree oportuno entrar en cier- tos detalles. Nuestras fuerzas ascendían á unos mil ochocientos ginetes ; la in- fantería de Oriente había tomado distinto camino, circunstancia ésta que hacía penoso para nuestra caballería tomar buena posición. García Cañizares y el ge- neral en jefe, Máximo Gómez, contestaron con elocuentes pala- bras tan sentida despedida.

Inconveniente éste de escribir la Historia cuando aún están vivos personajes que en ella han de figurar por dere- cho propio y que en la actualidad ocupan puestos prominentes. notician que el mayor general Gómez se encuen- tra en Santa Teresa, marchando con rumbo hacia Las Villas. Nuestros valientes orientales de caballería sufrieron en di- cho callejón una lluvia de balas, á la que contestaban con nutrida fuego, sin lograr contener el ímpetu del enemigo. El Presidente de la República se despidió de ésta con alentadoras y conmovidas frases, por tener el Gobierno que regresar al Cama- güey; pero antes le fué regalada al mayor general Antonio Ma- ceo la valiosa bandera con que las patriotas camagüeyanas obse- quiaron al Gobierno.

Search for el gato con gatas alfonso zayas online dating:

el gato con gatas alfonso zayas online dating-58el gato con gatas alfonso zayas online dating-49el gato con gatas alfonso zayas online dating-62el gato con gatas alfonso zayas online dating-85

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

One thought on “el gato con gatas alfonso zayas online dating”